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19-03-2010

Seminario Internacional Integración regional para el Buen Vivir

Los procesos de integración en curso, avances y desafíos

Lourdes Regueiro

Resumen de la ponencia

En esta ponencia se presentó un amplio panorama sobre las principales características de los procesos de integración en América Latina. En ella se evidencia la emergencia de articulaciones entre distintos modelos de integración y una revisión crítica a las propuestas de factura Norteamericana.

Antecedentes recientes de la integración Latinoamericana:

  • Los procesos de integración desde su “emergencia” en la década de los 60 tuvieron un foco comercialista. Dentro de estos, cuando se planteaba cualquier acuerdo de integración, lo primero que venía a la mente para cualquiera de los actores -que se asumía eran los empresarios- era: qué puedo vender, qué me van a vender o cómo se van a desplazar las inversiones en este proceso.
  • Bajo el mismo esquema y en años recientes, una propuesta de integración desintegradora y desarticuladora del Estado-Nación, del papel del Estado e incluso de desmembramiento territorial, tuvo lugar en la propuesta de factura norteamericana que fueron esencialmente: el Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA) y los Tratados de Libre Comercio (TLC). Tuvimos un periodo en que el mayor consenso de las élites gubernamentales en torno a la integración no eran las propuestas endógenas latinoamericanas, sino las que miraban al norte, a Estados Unidos o Europa. Procesos que no se negociaban sobre una agenda adecuada a las necesidades del desarrollo latinoamericano.

Contexto actual:

  • Se plantea una revisión crítica las políticas que se desarrollaron en los años 90. Los procesos de integración en si mismo nos son alternativos, sino que son funcionales al modelo de desarrollo y a la estrategia de crecimiento en la cual ellos se desenvuelven.
  • Hay una percepción de reducido dinamismo de los esquemas tradicionales de integración que surgieron en la etapa de la industrialización por sustitución de importaciones: el Mercado Común Centro Americano (MCCA), la Comunidad Andina de Naciones (CAN), la Comunidad del Caribe (CARICOM). Su dinamismo y protagonismo en la región se ha visto significativamente reducido.
  • Relativa pérdida de poder y peso a las propuestas con factura Norteamericana, aunque no exista un reconocimiento explícito de esto. Hace 5 años, por ejemplo, el tema central de la agenda latinoamericana eran las propuestas del TLC. Sin embargo este ha dejado de ser el tema fundamental para América Latina.
  • Hay una emergencia de propuestas, que dan un nuevo orden de prioridades y unas nuevas agendas, donde se evidencia una inclinación a la izquierda. Sin embargo, estas no desplazan a las viejas propuestas, sino que comparten y disputan los espacios con propuestas de muy diversa naturaleza. De manera que hoy vamos a tener a los viejos esquemas de integración: los TLC, las iniciativas unilaterales de carácter temporal y preferencial como las ATP para los países Andinos, compartiendo espacio con la propuesta de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América y la propuesta de UNASUR.
  • Aparecen nuevas formas de concebir el desarrollo que desafían ese concepto tan ambiguo a lo largo de la historia económica. Ahí se destacan las concepciones del Buen Vivir o Sumak Kawsay en Ecuador y el Vivir Bien en Bolivia. Las agendas domésticas, a diferencia de etapas anteriores donde la política económica estaba dirigida a la inserción externa, cobran mayor importancia para buena parte de los países sudamericanos.
  • Retornan las preocupaciones por la recuperación de las capacidades endógenas para el crecimiento. Incluso empiezan a aparecer algunas ideas de que el “no crecer” puede ser una forma de desarrollo.
  • Existe una actitud con mayor cautela a los modelos de liberalización, en torno a mayor protección de los mercados internos, pero también en una reversión de los procesos de liberalización de los flujos de capital y en especial a la inversión extranjera directa.
  • Aparece el tema de protección de recursos nacionales y estratégicos que habían sido objeto de liberalización, privatización, transnacionalización y por tanto desnacionalización de estos recursos.
  • Toma vital importancia el tema del respeto a la naturaleza y la preservación de la vida que se posicionan como una variable crítica en las toma de decisiones políticas como nunca antes en la agenda de la política.
  • Los movimientos sociales irrumpen con reivindicaciones sectoriales propias, que antes no habían sido tenidas en cuenta ni por la derecha ni por la izquierda.

La integración sudamericana: algunos países.

Argentina: el escenario global es complemento del escenario regional. La proyección internacional se da a través del MERCOSUR y de UNASUR.

Brasil: el escenario regional le sirve como potencia para el escenario global. Teniendo en cuenta el papel de Brasil en el ámbito internacional. Es un país líder en la región, su liderazgo va estar dirigido a lo económico, a la sostenibilidad a su desarrollo doméstico interno.

Chile: el escenario sudamericano es un complemento de los TLC. Mira a la región, especialmente cuando ha cambiado el foco de la integración, cuando ya no está en lo comercial sino en otros campos.

Perú: el escenario general es un complemento de los escenarios bilaterales construidos a partir de los TLC. Tiene relaciones muy pobres con la región, solo el 7 % de sus exportaciones están dirigidas a la Comunidad Andina y el 3% a los países que integran el MERCOSUR. En cambio hacia los países del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) dirige el 50 % de las exportaciones.

Colombia: el escenario general es un complemento de los escenarios bilaterales construidos a partir de los TLC. Tiene un interés en el comercio con la región, requiere de sus mercados para mantener el crecimiento industrial que con cierto dinamismo ha construido.

Ecuador: el escenario regional constituye el aliviadero del emplazamiento del escenario bilateral, teniendo en cuenta el peso de la relación con Estados Unidos. El desplazamiento de la propuesta de TLC con ese país comportaba un peso en lo comercial que no puede ser desconocido.

Venezuela: el escenario regional, desde la perspectiva política, constituye su espacio principal y casi único. Se constituye junto a Brasil en uno de los líderes de la región. Su liderazgo va a estar dirigido a un proyecto político el cual propone desarticular las bases de dependencia en la región y la eliminación de la pobreza

Dos ejemplos de integración:

UNASUR:

Objetivos: diálogo político, integración física, medio ambiente, integración energética, tratamiento de asimetrías, cohesión social, justicia social, y desarrollo de telecomunicaciones.

En UNASUR confluyen procesos de diversa naturaleza. Tratados de Libre Comercio, países que forman parte de MERCOSUR, del ALBA, de la CAN, y de CARICOM. Por tal motivo, se buscan elementos que no toquen cimientos de los proyectos esenciales para algunos países. Hay acuerdos en temas comunes que no entran en conflicto con las agendas prioritarias, como por ejemplo, en el caso Colombia y Perú y la importancia del TLC con Estados Unidos.

ALBA:

Objetivo: no es un proyecto que mira solo hacia dentro de los países del acuerdo sino que tiene una proyección a otros países los cuales tienen problemas para la erradicación de la pobreza. Para ello propone mecanismos de solidaridad.

Los países miembros están asociados a una variedad de acuerdos: el Mercado Común Centroamericano, la CARICOM, la Organización de Estados del Caribe Oriental. MERCOSUR, UNASUR, y la CAN.

Su evolución depende de:

  • 1. La voluntad política de los gobiernos.
  • 2. De la fortaleza en el sector energético y los servicios profesionales que tiene dos países del ALBA: Venezuela y Cuba.

Presentación en láminas de la ponencia

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