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16-07-2012

Entrevista

Tecnologías para la inclusión social

Paula Juárez

Entrevista a la investigadora argentina Paula Juárez, durante su visita a Quito como parte del estudio que realiza en la región.

¿Cómo las organizaciones sociales e instituciones públicas han desarrollado tecnologías orientadas a generar dinámicas de inclusión social en América Latina? Esta es la pregunta sobre la que gira el proyecto Red de Tecnologías para la Inclusión Social (RedTISA) de la Universidad Nacional de Quilmes (Argentina) y la Universidad de Campinas (Brasil).

¿Cómo funciona de forma general el proyecto que tienen ustedes sobre tecnología para la inclusión social?

PJ: Este proyecto de investigación tenía en principio dos partes, una específicamente de realizar mapas de capacidades en cada uno de los Estados, para ver que capacidades había en las organizaciones sociales, las instituciones públicas, las organizaciones de la sociedad civil en general. Qué era lo que venían haciendo en términos de diseño e implementación de tecnologías orientadas a generar dinámicas o inclusión social o de preservación del medio ambiente. Luego el mapa te permitía decir “estas son las capacidades que hay en el Estado, tanto a nivel estatal como a nivel de las organizaciones sociales, universidades, institutos y centros, etc. A partir de este mapa se seleccionaron casos para realizar estudios en profundidad con la intención de generar insumos y recomendaciones de políticas.

Los estudios de caso nos permitían decir en las áreas básicas como agua, alimento, energía y salud, esto así, esto así no. Generar aprendizajes a través de esas experiencias. A partir de esto fuimos construyendo relaciones en paralelo con diferentes instituciones y organizaciones sociales públicas y privadas y eso nos fue generando demandas de las organizaciones en términos de formación y capacitación, en términos de asistencia técnica y poco a poco empezamos a trabajar con el Ministerio de Ciencia y Tecnología en Argentina, con el Ministerio de Desarrollo Social, con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial. Principalmente formación de formadores y asistencia técnica para generar nuevos instrumentos de política pública. Desde ahí con el Ministerio de Ciencia y Tecnología decidimos ir construyendo una red de tecnologías para la inclusión social que se inicia en junio del año pasado con financiamiento del ministerio y de otras agencias públicas.

Empezamos a generar una red de organizaciones sociales que trabajaban en este tema y que tenían interés en fortalecerse en este tema y con algunas instituciones. La idea principal es poner la ciencia y la tecnología y los saberes comunitarios, saberes locales en discusión sobre el papel que tienen en los procesos de cambio social. La red tiene la intención de generar insumos y recomendaciones de políticas públicas.

¿Cómo ustedes conceptualizan el tema de inclusión social?

PJ: En principio nosotros, cuando hablamos de inclusión social, hablamos de mejorar la calidad de vida, hablamos de derecho de acceso a bienes básicos. En ese sentido, inclusión tiene que ver con la inclusión a aquello en lo que las comunidades deciden incluirse, no todas las comunidades quieren incluirse en el mercado, muchas de ellas quieren preservar sus formas de producción ancestral, sus dinámicas comunitarias y ancestrales, formas particulares de concebir el mercado que no tiene nada que ver con el mercado capitalista. En ese sentido nosotros lo que decimos es “hay que construir distintas formas de concebir la inclusión” por un lado hay un piso que tiene que ver con el acceso a bienes básicos como agua, alimentos, salud básica, educación, vivienda y más allá de ese piso nosotros apuntamos mucho a la participación de las comunidades, de la ciudadanía en el diseño de las políticas públicas.

En ese sentido nuestra visión de inclusión no es una visión de que inclusión cerrada, no es inclusiones A, B y C. Sí tiene que ver con mejorar la calidad de vida, tiene que ver con el acceso a bienes básicos pero también tiene que ver con que la ciudadanía participe en el diseño de las políticas y en definir cual es el horizonte, cuál es la opción de vida que quiere tomar.

En este trabajo que han tenido con organizaciones gubernamentales, del Estado ha sido sencillo relacionarse con instituciones públicas o ha habido un aprendizaje que se ha hecho en el camino.

PJ: Sin lugar a duda el aprendizaje es mutuo porque por un lado después de la crisis de 2001 en Argentina empieza a haber un nivel de autocrítica de muchos organismos públicos de cómo se estaba haciendo lo que se estaba haciendo y a qué sectores favorecía. En ese sentido instituciones grandes como puede ser el INTA que es una institución de más de 60 años y tiene más de 7,000 funcionarios trabajando en campo a nivel nacional y que tiene muchísimos centros de investigación y desarrollo. Empezó un fuerte debate sobre cómo generar, lo que venían haciendo favorecía a ciertos sectores y a la confrontación en el campo para cierto tipo de campo y cómo hacer para fortalecer otros grupos como es la agricultura familiar. En ese sentido se organizó un centro de investigación y desarrollo para la agricultura familiar e institutos regionales para poder generar innovación y desarrollo teniendo en cuenta las diferencias regionales a nivel país. Hay todo un trabajo interno donde nosotros participamos de esos debates pensando en cómo hacer para pensar la ciencia y la tecnología como política porque la ciencia y la tecnología no son neutrales sino que están en cómo pensamos los problemas científicos y tecnológicos. Por ejemplo el paquete tecnológico sojero tiene un modelo de crecimiento y desarrollo que favorece a determinados grupos, distribuye el poder de una determinada manera y distribuye la renta de una manera particular. Si nosotros queremos fortalecer la agricultura familiar, el paquete tecnológico debe ser diferente y ha que ver si es necesario un paquete tecnológico o en realidad tenemos que pensar en criterios más amplios que permitan adecuaciones de ciertas tecnologías que pueda readecuarse según diferencias locales. Eso implica repensar todo el aparato de ciencia y tecnología de Argentina porque toda la academia está orientada más al mercado que a inclusión social. El Ministerio de Ciencia y Tecnología que se creó alrededor de 2007, una gran parte está orientado a grandes capitales. Hay todo un camino con los ministerios y con algunos organismos dentro del Estado para lograr reorientar algunas de esas capacidades e ir trabajando y metiendo en la agenda política el tema de cómo desarrollar otra ciencia y otra tecnología para el desarrollo y el cambio social.

En el tema de las organizaciones populares con las que están trabajando cómo se ha conseguido esta articulación para el desarrollo de tecnologías que los ayuden a mejorar su modo de producción.

PJ: Cuando nosotros empezamos lo hicimos con una experiencia piloto con algunas empresas recuperadas y algunas cooperativas de trabajo y organizaciones sociales. Eso nos sirvió mucho para ir pensando con ellos cómo podíamos ir trabajando este tema porque en principio nosotros teníamos que lograr visibilizar la importancia de sus opciones tecnológicas. Por ejemplo muchas cooperativas adoptan tecnología confiando que la tecnología es neutral y toman tecnología que se usa en una empresa capitalista en una cooperativa. Se dan cuenta que conforme pasa el tiempo esa tecnología ya tiene imbuidas prácticas y formas particulares de procedimiento y esas formas particulares tienen que ver con una empresa capitalista y no con una cooperativa. Si no se adecuan ni se tiene en cuenta que la tecnología implica formas sociales, económicas, culturales y políticas de proceder terminan adoptando formas que no tienen que ver con cooperativismo sino con la empresa capitalista. Trabajar eso con las cooperativas ha sido todo un tema, meter el tema en la agenda de las cooperativas y empresas recuperadas para poder reelaborar las concepciones y trabajar de otra manera ha sido todo un tema. Pero hemos encontrado en el camino algunas organizaciones que ya lo venían haciendo, que ya venían teniendo estas prácticas y lo que hicimos fue fortalecernos empezando a trabajar conjuntamente para ver cuáles eran los aprendizajes que ellos habían tenido en sus organizaciones para poder volcarlo en otros espacios donde todavía no se estaba trabajando con esto. Algunas de estas cooperativas hemos formado cámaras de agricultura familiar y estas cámaras ya están empezando a trabajar con organismos del Estado, Ministerio de Agricultura y con un banco que es para créditos para cooperativas. Esto va conformando un sistema, lo que nosotros intentamos hacer es fortalecer esta idea de tecnología para la inclusión social y de ir trabajando en otros espacios como la construcción de la ley de inclusión de economía social y solidaria donde ahí hay empresas recuperadas, cooperativas, ONG, universidades que trabajan con estos temas, donde también estamos haciendo todo un trabajo para que haya una elaboración en torno al tema de ciencia y tecnología y saberes locales.

De todo este trabajo que han venido realizando ¿cuáles crees que son los logros más importantes que han conseguido?

PJ: Yo creo que en principio tiene que ver con lo más básico que logramos poner en la agenda pública que este tema tiene que ser tocado y trabajado en todos los sectores, no solamente por ciencia y tecnología sino que es un tema transversal. Cuando hablas de salud hay por detrás cuestiones que tienen que ver con esto, cuando hablas con seguridad alimentaria igual, cuando hablas de energía también. No pensamos a la tecnología solo como artefactos sino también como procesos y formas organizacionales. Eso para nosotros ha sido muy importante, hoy existe por ejemplo un programa nacional que financia este tipo de proyectos, a partir del año pasado hay un programa que financia organizaciones sociales y universidades que trabajan en el diseño y desarrollo de tecnologías para la inclusión social. Hoy existen materias en tecnicaturas y licenciaturas de tecnología para la inclusión social, están aprobadas. Existe un curso en la Universidad de la Integración Latinoamericana en Brasil el primer curso presencial fue sobre este tema, también en formación de formadores hemos logrado trabajar con varias instituciones públicas y con organizaciones, principalmente cooperativas, en temas de formación. Se está haciendo mucho en asistencia técnica, para un trabajo de 3 años se ha conformado una red, no solo nacional, sino una pequeña red de trabajo y de investigación y de política en Uruguay y Chile y estamos intentando trabajar lo mismo en México y Ecuador. El desafío es paulatino pero ha sido bastante fructífero en poco tiempo.

¿Cómo una organización se puede beneficiar de esto, puedes dar unos ejemplos sencillos de herramientas concretas?

PJ: Nosotros estamos haciendo viendo ahora cómo generar sistemas tecnológicos sociales, esto significa cómo lograr soluciones sistémicas a los problemas comunitarios, ya no pensamos en solo una herramienta o en una cosa puntual. Intentamos trabajar para que la comunidad que tiene un problema llegue del punto A al punto B de una manera integral con agua más producción más salud y más energía. Nuestro trabajo tiene que ver con cómo hacemos para pasar de lo paliativo a un trabajo real. En lo concreto allá en Argentina estamos intentando impulsar con el ministerio y algunos institutos para trabajar con comunidades en las provincias que tienen mayores Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI).

A nivel regional han intercambiado experiencias con otros países ¿Cómo ves este desarrollo desde diferentes lados que se quiere tratar de impulsar?

PJ: Cada país tiene realidades totalmente diferentes que en algún punto pueden llegar a tocarse pero en general son muy distintas las lógicas del Estado, las formas en que se organizan las relaciones sociales o la ciudadanía con el Estado, con las Universidades. Cada país ha sido muy distinto, lo cual ha sido muy rico porque te permite comprender otras dinámicas y al comprender otras dinámicas logras comprender mejor la tuya, los pros y los contras de tu propia dinámica. En ese sentido el intercambio entre los países y grupos de investigación del proyecto han sido sumamente interesantes. En un plano más general y más a largo plazo empezamos con el proyecto de investigación y cada uno de los países está generando sus propias estrategias para trabajar, para no separar la investigación de la acción porque es un trabajo que va de la mano. En cada país se desarrollaron distintas estrategias para vincularse con el Estado y las instituciones pero en cada una de ellas hay una fuerte intención de brindarle insumos y recomendaciones de políticas de Estado, de lograr articular inclusive organismos estatales. Una de las cosas con las que nos encontramos es que en general entre organismos públicos no existen fuertes vinculaciones, no hay un trabajo coordinado. Entonces también lograr proponer grandes programas o proyectos que se articulen y coordinen entre distintas instituciones públicas creo que en casi todos los países es un gran desafío. Lo más importante es que es una articulación de distintos tipos de actores sociales donde hay una orientación muy marcada a lograr generar algún nivel de dinámica que cambie las pautas que existen actualmente.

En el caso de Argentina, las organizaciones sociales involucradas en este tema ¿han tenido un activismo político en lo que se refiere a movilización y planteamiento de demandas para que el Estado los vaya considerando?

PJ: Las organizaciones sociales no van al Estado a tocar la puerta para pedir que desarrolle tecnologías para la inclusión social porque de por sí el término ciencia y tecnología para la inclusión social es bastante nuevo, lo que sí ha pasado es que en estos 3 años a partir de empezar a trabajar el tema y mostrar la relevancia que tiene para las distintas organizaciones e instituciones, trabajar un tema como este y lo relevante y transversal que es. Ha permitido que las organizaciones tomen conciencia y empiecen a querer participar de las actividades, querer formarse en estos temas, ahora a partir del financiamiento del año pasado, en el primer financiamiento que hizo el Estado en el programa de Tecnologías para la inclusión social se presentaron unas 30 organizaciones que es muy poco en realidad y este año pasaron las 100. En la medida en que se va instalando el tema y las organizaciones van conociendo con quiénes pueden interactuar, la relevancia que tiene, cómo pueden articularse con estos organismos del Estado también empiezan demandas más concretas.

¿Cómo observas el caso ecuatoriano que busca fortalecer su sistema de ciencia, tecnología e incluye los saberes ancestrales en el mismo nivel?

PJ: La cuestión es como concibes ese sistema desde sus inicios, si desde el diseño no está planteado que la orientación es para desarrollo y la inclusión social, estás optando desde el inicio, políticamente, después modificarlo es muy difícil. En Argentina tenemos una orientación muy fuerte hacia el mercado y actualmente entrar con el debate de inclusión social lo hemos podido hacer por las condiciones políticas y socioeconómicas actuales pero en los ’90 hubiera sido irrisorio. Nosotros tuvimos una ventana de oportunidad y logramos empezar a trabajar con el Estado lo que no significa que se haya logrado y que el desafío no sea paulatino y que haya mucho por modificar para lograr que nuestro sistema se aviente a mejorar la calidad de vida de los argentinos. Ustedes si bien es un desafío muy grande tienen una oportunidad muy grande que es plantear un sistema de Ciencia, Tecnología y Saberes Ancestrales que esté desde sus inicios orientado hacia las necesidades y los problemas que tiene Ecuador porque la mayoría de los sistemas nacionales donde están conformados como en Argentina están orientadas las agendas internacionales. Argentina por ejemplo financia nanotecnología cuando casi no tiene grupos de investigación en esa área. Esas son pautas internacionales del BID y del Banco Mundial que es la agenda de Europa y de EE.UU. pero esa agenda no corresponde a los problemas sociales locales. En ese sentido ustedes tienen una oportunidad grande de crear otra cosa desde sus inicios que les va a llevar a debates e implica un largo trabajo pero es una oportunidad de hacer algo totalmente diferente a lo que en otros países se ha demostrado que es un fracaso.


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