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02-09-2009

Diversidades y cambios civilizatorios: la utopía del siglo XXI?

Otro horizonte de sentido histórico

Aníbal Quijano

Ponencia de Anibal Quijano en el Panel co-organizado por FEDAEPS Diversidades y cambios civilizatorios: la utopía del siglo XXI?, Foro Social Mundial, Belem 2009.
24:17 minutos

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Resumen de la ponencia:

Después de 500 años estamos conviviendo con el futuro que necesitamos. Es un momento en el que convergen dos crisis mayores: del clima y del sistema financiero mundial. Estas crisis, que no son una más dentro del ciclo del capitalismo, muestran el patrón de poder y el capitalismo mundial que se ha desarrollado en una tendencia cada vez más perversa y tecnocrática. Bajo este patrón solo cuenta usarlo todo como mercadería. El poder entre nosotros no solo aniquila nuestra casa común, al eliminar las condiciones de vida en el planeta, además, provoca que nos matemos entre nosotros.

En los 60’s inició un cambio profundo en la relaciones entre capital y trabajo. América Latina debatió con el concepto de marginalización, pues la nueva mano de obra comenzaba a quedar fuera del aparato productivo y del empleo. Esta novedosa exclusión creciente del trabajo se llamó estanflación, estancación más inflación. Cada estancamiento significaba deflación, caída de precios, pero por primera vez en 500 años se vivía un estancamiento productivo mundial e inflación creciente y nace, entonces, el desempleo estructural. Posteriormente, el capital no necesita fuerza viva individual de trabajo porque todo el proceso de informatización y de tecnologización permite producir sin ella. Esto significa que lo que se produce puede ser distribuido gratuitamente al no usar trabajo vivo, sino socialmente acumulado. ¿Qué pasa con los trabajadores excluidos? Tienen que aceptar la precarización y la flexibilización o salir del aparato. La esclavitud está en reexpansión mundial. La servidumbre personal, la pequeña producción mercantil están de regreso. Asimismo, está de regreso la reciprocidad.

Con esto, no puede esperarse de este capital que produzca más empleo. Tampoco se puede esperar que produzca el mínimo de libertades públicas asociadas al mercado. Por lo tanto, el cambio de la base del capital no es más la compra y venta de la fuerza de trabajo, sino el control de nuestra subjetividad. La lucha principal de este momento es quién y cómo logra controlar mejor nuestras cabezas.

Si Estados Unidos no tuviera el poder militar y bélico que tiene, esta capacidad de sellar plata y mandarla a circular en el mundo sería absolutamente nula, estaría quebrado y todo el mundo estaría quebrado. Se trata de un nuevo capital financiero que no corresponde a ciclos, sino única y estrictamente a sus necesidades de especulación para garantizar que la tendencia baja de las ganancias sea compensada. Para eso requiere del control y mercantilización de las conciencias.

Afortunadamente comienza a emerger algo diferente en el Universo. Por primera vez después de 500 años de derrota emerge otro sentido histórico en el cual la mercadería y el lucro dejan de ser el centro de la propuesta. Las comunidades están reorganizándose y asociándose, generando otra forma de autoridad política que va a tener que competir y atravesar conflictos con el Estado. Ya hemos comenzado a convivir con el futuro. Podemos ser derrotados, incluso el mundo puede terminarse, pero ya no hay vuelta atrás.


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