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23-01-2012

Entrevista de Gabriela de Ciccoa a Magdalena León

Buen Vivir: presentando alternativas para desmantelar el sistema capitalista

Magdalena León T.

Entrevista publicada originalmente en: http://awid.org

El Buen Vivir [1] tiene su origen en el área Andina, en la visión de los pueblos originarios, y alude básicamente a establecer unos principios de convivencia entre los seres humanos y la Naturaleza, asumiendo a los seres humanos como parte de la Naturaleza. El Buen Vivir va a tener contenidos, formas y prácticas concretas dependiendo del contexto y la situación de cada sociedad pero siempre buscando una reproducción de vida, de convivencia y de reproducción de la vida en equilibrio. Esto supone re-plantearnos toda la visión impuesta desde el capitalismo de los seres humanos enfrentados a la Naturaleza, creando sus condiciones de vida a expensas de la Naturaleza. Hay que pensar más bien en que las condiciones de vida de los seres humanos y de las sociedades son indisociables de las condiciones de vida de la Naturaleza como un todo, y por lo tanto tienen que reforzarse.

AWID: Podrías decirnos sobre los procesos que llevaron a la inclusión del Buen Vivir en la Constitución de Ecuador

Magdalena León (ML): La Asamblea Constituyente (AC) Ecuador redactó una Constitución se aprueba en un referéndum en septiembre de 2008. Creamos una AC con los alcances de un mandato de refundación. Nos habíamos planteado eso, refundar el Estado, refundar el país, tener una agenda de máxima, cambiarlo todo. Incluir el Buen Vivir fue posible porque tanto a nivel de país como a nivel de región veníamos de un recorrido de cuestionamiento y agotamiento no sólo al neoliberalismo sino al sistema como un todo.

Cuando aquí nos planteamos una AC con ese horizonte de cambio radical regresamos a ver no sólo a nuestros acumulados propios, sino a los acumulados regionales, y a ver cómo temas claves se iban a replantear desde ese horizonte. [2]

AWID: Una vez incluido en la Constitución ¿cuáles fueron los pasos siguientes?

ML: El momento de la AC fue un momento extraordinario en Ecuador. Veníamos de un período de inestabilidad política y de desaciertos tan grandes del manejo de la política y la economía de parte de los sectores tradicionales que su descrédito era total, y la sociedad toda estaba volcada a una búsqueda de alternativas, y no fue tan complicado lograr la aprobación de la nueva Constitución y colocar ahí, todos los máximos.

Alianza País, el espectro de organizaciones y movimientos que ahora es gobierno, ya en el momento de construir su agenda de gobierno hizo un ejercicio completamente innovador que fue sumar agendas para hacer la suya como construcción colectiva. Fue posible recoger propuestas, alternativas que no habían fluido antes por los canales convencionales, incluso de la izquierda, y así integrar una agenda de la diversidad sexual y una agenda feminista más radical.

Desde las mujeres, si bien había grupos más anclados en una visión más sectorial de derechos, para otros grupos el desafío fue plantearnos un país con mirada feminista no con una agenda sectorial. Nos preguntamos: ¿cuál es propuesta con el toque feminista para refundar el Estado? y de algún modo logramos imprimir este enfoque en la AC.

AWID: ¿Cuál es esa visión feminista que impactó en la nueva Constitución?

ML: Por un lado, en la sección de la Constitución que alude a los derechos, se da continuidad, afirmación y profundización a esos derechos, pero lo más novedoso, fueron todas las redefiniciones que tienen que ver precisamente con qué sistema vamos a vivir. El Buen Vivir fue muy apoyado desde nosotras, la redefiniciones en torno a qué se entiende por trabajo y cuáles son sus alcances, las definiciones sobre sistema y régimen económico.

Entonces el Buen Vivir encontró rápida sintonía con nuestra visión feminista porque comparten la visión sobre la vida y la reproducción de la vida como eje y no el mercado. En la Constitución anterior el trabajo estaba entendido como empleo en relación de dependencia, y actividades laborales vistas como informales. Nosotras logramos que trabajo se entienda como toda actividad de producción de bienes y servicios, sea en la esfera del mercado, la esfera pública, entonces una expansión del derecho al trabajo y los derechos correlativos. Entonces ahí se reconocieron, por ejemplo, todas las formas del trabajo no remunerado; la economía del cuidado está contemplada directa o indirectamente.

El sistema económico, pasó de ser un sistema de economía social de mercado a definirse como un sistema de economía social y solidaria, y es allí donde están consideradas distintas formas de organizar la producción, y la propiedad.

Ahí no estamos hablando de manera directa ni poniendo la palabra mujeres, pero estamos hablando de ámbitos sustantivos para nuestro reconocimiento como protagonistas de la economía y para la toma de decisiones en ese ámbito. Porque en la fase neoliberal las mujeres no fuimos invisibles, fuimos muy visibles pero atadas a una agenda social, a una agenda antipobreza, y no a una agenda de definiciones económicas como un todo. Ese es el salto que dimos.

AWID: A casi cuatro años de la inclusión en la Constitución ¿Cómo está el proceso y cuál es el papel del movimiento de mujeres?

ML: Desde antes de la AC, nosotras optamos por una idea de co-participación en lo que seguimos entendiendo como un proceso de cambio y transformación que nos ofrece la posibilidad de definir a dónde va el país, y cómo. Hemos tenido para eso todos los espacios, y no nos da la capacidad. Tengo que reconocer que quisiéramos tener más capacidades, más posibilidad de propuesta viable, de herramientas que hagan viable esta gran y novedosa visión. Hacemos lo que podemos en ese espacio de coparticipación y de atribución de la política pública.

Con el movimiento de mujeres pasa lo mismo que pasa con otros movimientos en un momento de ajuste de foco y de reubicación. Hay quienes siguen aferrados a su agenda sectorial y no ven que con la nueva agenda hasta se ha podido superar la agenda sectorial.

Pero la realidad es que aún tenemos la hegemonía del sistema capitalista, la presencia de los sectores de poder económico y político, golpeados en esta coyuntura, pero todavía aquí presentes. Los cambios no se dan sin contradicciones, sin conflictos, y en eso estamos. ¿Hasta dónde se ha aplicado y se ha instrumentado la Constitución? Esta es una agenda de largo plazo, frente a la cual, dada la relación de fuerzas de estos años, tendríamos que avanzar todo lo más posible, antes que las otras fuerzas e intereses se vayan recomponiendo.

AWID: La propuesta del Buen Vivir ¿es tanto para las zonas rurales como para las urbanas?

ML: En el Foro Social Américas, las compañeras de São Paulo decían todo esto suena muy bien, pero ¿cómo funciona el Buen Vivir en una ciudad como SP? Y nosotras les preguntamos ¿En SP no se respira, no se consume agua, ni alimentos, ni energía? Ahí están todos los elementos de relación con todos los elementos básicos de vida. Es lo que plantea el Buen Vivir, pongamos en el centro los elementos básicos de vida, su existencia, su reproducción, las condiciones en que se generan y cómo hacerles sostenibles en el tiempo. Y esto alude tanto a la mapuche campesina que cultiva la tierra, como a la alta ejecutiva que trabaja en un banco, o a sus pares hombres. Porque estamos hablando de procesos de vida, de elementos de vida, y estos están muy articulados al trabajo. Porque también eso supone colocar al trabajo como eje de todo. Nos permite recuperar esto del cuidado de las mujeres.

Con visiones anteriores veíamos que el trabajo de cuidado, es feo, horrible y nadie quiere hacerlo; y fue asignado a las mujeres históricamente como obligación. Pero si vemos que todas las formas de vida necesitan ser cuidadas (vida humana, la naturaleza, el agua, la tierra) entonces el cuidado se convierte en una categoría clave, y el cuidado no existe sin trabajo, entonces cambia nuestro imaginario del trabajo, no sólo del trabajo no remunerado, sino del trabajo en general. Hay que revalorizar el trabajo en todas sus formas y replantearnos las retribuciones a ese trabajo y replantearnos otros equilibrios en el reparto de ese trabajo. Entonces si nos da para repensar cómo funcionan las ciudades, la vida urbana, la vida industrial. El Buen Vivir no es ajeno a un replanteamiento de cómo funciona la producción industrial.

AWID: A nivel más regional ¿cómo ves las alternativas ante el modelo imperante de desarrollo? Y cuál podría ser la colaboración clave desde Ecuador?

ML: La reciente Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeño (CELAC), es señal de un momento de políticas excepcionales que estamos viviendo, pero que son también frágiles y que pueden ser pasajeras. Entonces en América Latina, países como Ecuador, Venezuela o Bolivia tenemos la tarea de mostrar que otro modelo es viable, es posible.

A su vez la profundidad de nuestros cambios como países depende mucho de una dinámica regional que contribuya a un cambio de correlación de fuerzas, más amplio, más global. Por ejemplo a nivel financiero monetario, nuestros dilemas y problemas no pueden resolverse país por país, tienen que resolverse en la esfera regional, y el tema de la nueva arquitectura financiera es clave a ese respecto. Porque por más independientes que seamos en nuestros países, los grados de dependencia del sistema financiero, del sistema económico internacional, hacen que nuestras aspiraciones y posibilidades tengan un límite si no tuviéramos el soporte y la participación en un proyecto más regional que vaya dando pautas y señales de otra correlación de fuerzas y que haga viable estos cambios.

P.-S.

El siguiente artículo forma parte de la publicación de AWID "Buen Vivir: experiencias en Bolivia y Ecuador desde una perspectiva de derechos de las mujeres" que estará disponible en breve en español, inglés y francés aquí: http://awid.org/AWID-s-Publications... como aporte al debate para el 12 Foro Internacional de AWID en Estambul, Turquía, del 19 al 22 de abril de 2012: "Redefiniciones económicas hacia el Buen Vivir: un acercamiento feminista"

Notas

[1] Sumak Kawsay o Suma Qamaña (Buen Vivir / Vivir Bien), en las lenguas originarias quichua y aymara, respectivamente.

[2] Después de un proceso político diferente y un poco más difícil, en enero de 2009, la nueva Constitución de Bolivia fue aprobada por referendum y el BV fue incluido.


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