Ponencia de Raquel Coello sobre presupuestos sensibles al género
18:31 minutos
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Resumen de la ponencia:
Ante la pregunta de por qué trabajar presupuestos desde la perspectiva de género, abordaré las iniciativas que se promueven desde UNIFEM, algunos logros y aprendizajes. Es importante ahondar en las dimensiones de género dentro de la política fiscal y tener en cuenta el modelo económico en su conjunto. Las dimensiones de género en la política fiscal tienen que ver con la estabilidad fiscal, que puede lograrse bien al reducir los gastos o bien al subir los ingresos. La mayoría de las veces se opta por obtener déficit a través de una reducción de los gastos, lo que afecta a programas y provoca el abandono de servicios, los que luego asumen las mujeres. Por ello esto afecta de manera más sustantiva a mujeres que a hombres, en la medida en que multiplica la carga de trabajo no remunerado que realizan las mujeres.
En términos de empleo, puede pensarse el presupuesto y el gasto público como una fuente generadora de empleo y, dependiendo del tipo de gastos con los que se trabaja, se puede favorecer un empleo mayoritariamente masculino. Así, las decisiones sobre el gasto del presupuesto, genera un impacto diferenciado.
Desde UNIFEM, los presupuestos de género se orientan a la generación de ingresos y la distribución de los gastos con un impacto positivo en la disminución de la desigualdad de género; transparencia y rendición de cuentas; y mayor acceso a la información de ciudadanos y ciudadanas. Tal esquema de trabajo a nivel local y nacional se compone de tres pilares:
1.- La construcción del propio ciclo presupuestario. 2.- Incidencia en ámbito de la toma de decisiones. 3.- Fortalecimiento de la ciudadanía en los procesos de veeduría social.
A nivel local se trabaja con fuerza en los procesos de presupuestos participativos. El trabajo más intenso se concentra en las organizaciones de mujeres y en cómo incorporar a las mujeres a los espacios de tomas de decisiones de estos procesos participativos, más que en incorporarlas a la participación puesto que las mujeres siempre participan; cómo lograr que esta incorporación se realice con una agenda propia, consensuada entre las propias mujeres y cómo, efectivamente, lograr que se defiendan intereses propios y no solo intereses de la comunidad como si fuese un ente homogéneo.
Ejemplos como el de Ecuador ilustran con claridad lo que se está logrando, así como señalan algunas de las ideas y aprendizajes que surgen de este trabajo.