Como ya se preveía, la próxima Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático —que se celebrará en Copenhague del 7 al 18 de diciembre— será un fracaso que los políticos intentarán disimular apelando a expresiones como "acuerdo político" o "un paso importante en la dirección correcta". El fracaso reside en que, contra los compromisos asumidos en las reuniones anteriores, en Copenhague no se aprobarán topes jurídicamente vinculantes para reducir las emisiones de los gases que provocan el calentamiento global, cuyo peligro para la supervivencia del planeta ya ha sido suficientemente demostrado como para que el principio precautorio deba ser aplicado[…]